DESCOMPENSACIÓN
A medida que el cuerpo se adapta a la disfunción, los primeros dolores suelen ser ignorados, lo que permite que se desarrollen patrones compensatorios. Con el tiempo, estos patrones—como la postura de cabeza adelantada, la inclinación pélvica o la asimetría de los hombros—se acentúan, generando mayor tensión y malestar. Si no se corrigen, el cuerpo puede entrar en una fase de descompensación, donde los desequilibrios estructurales provocan daños irreversibles, a menudo requiriendo cirugía. La Microcorriente de Frecuencia Específica (FSM) puede ayudar a prevenir esta progresión al abordar la disfunción antes de que se vuelva permanente. Al reducir la inflamación, relajar los músculos tensos y restaurar la señalización nerviosa adecuada, FSM apoya la capacidad natural del cuerpo para sanar, rompiendo el ciclo de compensación y descompensación antes de que cause consecuencias graves a largo plazo.